Descubriendo enemigos
Se perdió el color de mis mejillas, de mi boca, bajo por mi cuello, a mis brazos y pies. La sangre se había ido de mi cuerpo y pronto comencé a sentir un temblor, mis manos no podían sostener nada. Sudaba frio, la cabeza me daba vueltas y lo único que pensaba era ¿Qué hice? Te imaginaba llorando, gritando, con las maletas en mano y con esa mirada de decepción que ya ha quebrado mi corazón. Me seguía preguntando ¿Qué hice? ¿De cuándo es esto? ¿Qué está pasando? ….. No otra vez! Poco a poco recobre la cordura, -esto no puede ser verdad- me dije. Mi mundo se había empezado a desmoronar de a poco, sin ninguna prueba aparente. Saque mis fuerzas, pensé claramente y todo empezó a volver a la normalidad. Con que facilidad todo lo malo se apodera de mí, soy mi propia enemiga y hasta hoy me di cuenta.